19.2.10

Lo que realmente poseemos no se deja ver y apenas tenemos conciencia de ello



Hanna trabaja en una agencia publicitaria que se llama "El capitalismo es aburrido". Como consecuencia, y por deformidad profesional, interpreta la realidad sintetizando lo que percibe en forma de eslogan. Este modo de vida y de pensar le hace sentir realmente mal. A lo largo de los años, sus fuerzas han ido mermando. Como en cualquier relato de autoayuda, nuestra protagonista se siente agotada y enferma porque "su vida es una mierda".

Hoy, en su día libre, después de una noche de profundo descanso, al despertar, el mundo es diferente. La metamorfosis no ha convertido al personaje de la narración en insecto, esta vez, ha sido la realidad la que ha mutado. Ante su sorpresa y escepticismo, Hanna acepta que su casa esté habitada por representaciones oníricas. Siendo consciente de que es lo mejor que le podía pasar, trata de adaptarse y de aprovechar este nuevo camino hacia lo sobrenatural. 

Tumbada en el jardín, en el suave movimiento de la quietud, Hanna encuentra una extraña serenidad. Lee en el libro de las revelaciones, un diario que todavía no ha escrito.


(ilustración y texto by Alfredo)


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